Queridos seres:
Tras una breve desaparición, os describo ahora un poco tanto mi entorno de trabajo como lo que hago. Existe en las Universidades españolas un programa de movilidad para profesores que consiste en realizar periodos de investigación en otros centros de reconocido prestigio nacionales o internacionales, con el fin de contribuir a la internacionalización y a la especialización en diversos campos científicos. Te dejan irte y te dan una pequeña ayuda. De ese modo, tras experiencias previas que algunos conocéis, decidí solicitar una estancia de 3 meses a la Universidade Nova de Lisboa.
El edificio de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas se encuentra en la Avenida de Berna, cerca de la plaza de toros de Campo Pequeño (una preciosidad). Las instalaciones están bastante bien. En este edificio tienen una biblioteca bien preparada, un archivo musical muy interesante y unos accesos a plataformas digitales para la consulta de índices y revistas electrónicas.
En frente del edificio principal, existe una luminosa área de recreo, en la que generalmente hay más gente que dentro del edificio. Hay árboles, edificios más antiguos dedicados a la administración, un bar y un par de terrazas. Es agradable sacarte un café de máquina (ojo con el café en Portugal, muy interesante!!) y parar unos minutos al sol, casi siempre con una agradable brisa con olor a mar...
¿Y qué se supone que estoy haciendo aquí? Generalmente, cuando uno solicita estancias de investigación, tiene que presentar una memoria detallando la actividad que se va a desarrollar. Lo que ocurre es que hasta que no llegas a la fuente, no sabes cuál es el estado de la cuestión. Mi idea es estudiar los orígenes del Fado para realizar un análisis comparativo con los orígenes del Flamenco.
El Fado es un tipo de música que se sintetizó en los bajos fondos de Lisboa durante el primer tercio del s. XIX, gracias a la influencia de diversas músicas de procedencia africana y americana filtradas por la cultura portuguesa y de músicas tradicionales de Portugal. Esa es, básicamente, la versión oficial. La percepción actual del Fado está bastante distorsionada, sobre todo porque, como el Flamenco, se ha utilizado mucho para fines no estrictamente artísticos, sino también comerciales y políticos. Por tanto, el principal problema es establecer unos límites aproximados a este concepto. En cualquier caso, el Fado que nos llega hoy a través de las grabaciones comerciales, si bien no es exactamente algo tradicional, no deja de tener una validez artística y gozar de una belleza increíble. Sin entrar en más valoraciones teórico - técnicas, os dejo para cerrar esta entrada un bonito vídeo de una de las artistas contemporáneas más destacadas del universo fadístico, Ana Muora. Os recomiendo su escucha y visualización.





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