Saludos a tod@s!
Bueno, viendo que esto está más muerto que el Breikdans, voy a hacer la primera entrada, ahora que conozco un poquito más la zona.
Aquí, en la bella ciudad de Lisboa, vivo en un barrio llamado Ponta Delgada, aunque dada la proximidad de la parada de metro, es más fácil y práctico decir que vivo cerca de Arroios. Concretamente, en una de las vías principales de la capital lusa, la Avenida Almirante Reis.
Como casi toda Lisboa, tiene un aire trasnochado y ligeramente decadente, y es donde reside gran parte de su encanto. Los edificios de derraman como si estuviesen hechos de arena, muchos hasta el punto de ser completamente inhabitables e incluso peligrosos para los viandantes, de modo que permanecen pertinentemente vallados.
Esto es un clásico en Lisboa. También lo son los edificios abandonados cuyas fachadas están pintadas de forma extraordinariamente creativa. Las aceras están sin excepción formadas por combinaciones de piedras blancas y negras, formando curiosos mosaicos.
Arroios está a unos 25 minutos del centro, llamado Baixa, y a unos 25 minutos del Centro de Investigación al que estoy adscrito, la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la UNL. En algunas esquinas hay puestos de venta de castañas asadas, y por todos lados hay pequeños bares donde te puedes tomar un café y un pastel.
En cualquier momento, una calle normal se puede convertir en un puente inesperado, bajo el cual discurre otra calle, dando lugar a paisajes urbanos sorprendentes.
En fin, este es básicamente mi barrio temporal (¿¿y qué no es temporal??). En siguientes entradas detallaré otros puntos de interés, como el lugar donde trabajo, otros barrios y cosas similares. Cierro la intervención con un extracto de un poema de Pessoa, a ver si hay suerte y se os olvida lo previo...
Outra vez te revejo - Lisboa e Tejo e tudo -,
Transeunte inútil de ti e de mim,
Estrangeiro aqui como em toda a parte,
Casual na vida como na alma,
Fantasma a errar em salas de recordações,
Ao ruído dos ratos e das tábuas que rangem
No castelo maldito de ter que viver...
F. Pessoa






